domingo, 9 de abril de 2017

Atravesando la ventana nadó en dirección al cielo



Era una nadadora potente pero comía carroña congelada.
En su época de mayor vulnerabilidad, cayó en cama por un mes y comprendió que nadie la quería.
Enfebrecida y sola, hacía el amor con un leño y practicaba inmersión en la bañera. Decidió probar sus pulmones al máximo y dejó de respirar. Despertó en la cocina frente a unas verduras refulgentes y todo su alrededor crepitaba en un lento deshielo. No se vio en el espejo, y encontró la piel de su perro en el sillón con una carta entre los dientes. La carta decía: Azul. Comió bien por primera vez, y atravesando la ventana nadó en dirección al cielo.


Daniel Schiavi

Obra visual: Valeria Conte

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