domingo, 23 de abril de 2017

Sobre esta playa de guijarros parada

Pequeñas rocas, mis rocas, mi pasado.
Lento corazón de casa
que el amor ha estallado y pulido.

Ya no hay roca, ya no hay casa.

El corazón vive libre a la intemperie,
late, vuela, canta.
El muro que lo contenía ha caído hecho carne
todo es presente en esta playa de guijarros.

La arena no es fina y blanca
no es virgen de pisadas
no es azul el agua.
Es un paisaje que queda
tras la íntima pelea de la sangre.
El cielo es rojo,
roja el agua
verde la mañana.

Soy yo a pesar y por lo tanto
Ni grande, ni pequeña,
humana y peregrina.


Gisela Galimi,  Memoria de la piedra, Editorial Textos intrusos, Buenos Aires, 2015






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