domingo, 9 de junio de 2019
el desvío y el daño
entiendo más los sueños con sus irreproducibles escenas
mitad viento mitad ladrillos que la vida con su lógica pesa-
da y estricta los sueños traen arenales limpios e imposibles
besos con imposibles hombres y cuando me despierto es-
cribo el desvío y el daño
María Malusardi, el desvío y el daño, Editorial Buenos Aires Poetry, Buenos Aires, 2017.
jueves, 6 de junio de 2019
RITORNELOS
6
Un ronco coro de patos sigue la corriente oscura
y en los bordes los álamos silenciosos
desprenden hojas amarillas.
Ahora sí, parece de noche, no sé,
tiempo puro del oscurecer.
Arturo Carrera, Ritornelos, Coedición Audisea y Reflet de Lettres, Buenos Aires, 2018.
domingo, 2 de junio de 2019
El tabernáculo
V
Sí, qué tejado, qué sombra de madera sobre
el último día.
Cantaba el mar en playas de níquel, el mar
lleno de sudor,
siempre el mar.
Yo estaba desesperado como si ya no quedara
otra vida,
como si el mundo fuera plano
y mi sueño estuviera colgado de una pared
llagada.
Sí; el amor, la carne, el triste sueño. Yo no
quería morir,

hombro pasajero;
dejar de ser un pobre árbol sin jacintos.
(Mañana, cuando esté sereno, todo se me ha
de volver tonto; yo estoy sordo
de llevar mis ríos a un corredor;
de dirigirme a una frase viviente entre montañas,
a un vaso de café, a una canción, a toda una
noche sin dormir.
Pero el amor es el amor,
y yo tolero lo que me ayuda a ser diferente:
silencio entre dos hojas, espacio entre los
hombres.)
Ricardo Molinari, El tabernáculo, Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2001.
Dibujo: Federico García Lorca
cuerpos con música de fondo
es sorprendente cómo un paisaje
no es más que un espacio vectorial donde
confluye música de todo tipo
y de golpe vemos algo por todas partes
como una supernova que se manifiesta
en lugares donde antes no se había detectado
nada detiene el encanto de lo que el azar hace con las nubes
o lo que haya hecho en lo que va del año y sin embargo
se respira bajo una cúpula estelar
así un poema
influenciado por la luz que sea, puede ser escrito en una hora
o en mil años por usar un recurso hiperbólico
de algún modo, esto también significa que
para amar se necesita un cuerpo
visible como las frutillas que limpiás ahora en tu cocina
aunque la otra parte del Universo
permanezca oculta.
Rita Kratsman, cuerpos con música de fondo, Ediciones el jardín de las delicias, Buenos Aires, 2019.
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